Mientras meditaba sobre estas preguntas, Taro se dio cuenta de que algo dentro de él había cambiado. Su mentalidad había cambiado. Ya no era un niño, sino un joven con un propósito.
"¿Qué es esto?", preguntó Taro, confundido.
Se preguntó si estaba listo para este nuevo capítulo de su vida.
Una noche, mientras se miraba en el espejo, Taro se horrorizó al ver que había cambiado drásticamente. Su cabello era más largo y oscuro, su rostro era más anguloso y sus ojos parecían más viejos.